Crece la represión política en la isla

policia_cubana1Por: Wilfredo Cancio- El Nuevo Herald

Activistas y grupos disidentes en Cuba denunciaron el martes un alarmante incremento de la represión política y las acciones violentas por parte del régimen de Raúl Castro, con más de 80 detenciones ilegales durante las manifestaciones por el Día Mundial de los Derechos Humanos a lo largo del país.

“En términos de saldo, lo que vimos en las jornadas públicas por el 10 de diciembre es la más fuerte represión política durante décadas en este país y la más cruenta desde la designación de Raúl Castro al frente del gobierno”, consideró Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Sánchez agregó que estaban ante las situaciones de mayor violencia que se han desencadenado en la isla desde los días del Maleconazo en La Habana, en 1994, y los mítines de repudio durante el éxodo del Mariel en 1980.

La Comisión dio a conocer el martes una lista preliminar de al menos 83 detenidos o retenidos sin orden judicial en sus domicilios en Ciudad de La Habana y otras seis provincias a raíz de las conmemoraciones por la efeméride del 10 de diciembre.

Mientras, las estadísticas parciales registradas por el Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba –otra de las agrupaciones que monitorea la situación interna– apuntan a unos 100 detenidos. Sólo en la provincia de Las Tunas, en la región oriental, se confirman más de 25 detenciones arbitrarias.

“El panorama es de gravedad extrema en el país”, declaró el abogado Juan Carlos González Leiva, secretario ejecutivo del Consejo. “El gobierno está en pánico, hay una caída abrupta y en picada de la situación que se aprecia en el desespero de las autoridades, y cabe esperar más problemas en las próximas semanas como resultado del deterioro general de la sociedad [. . .] La comunidad internacional debe ser advertida”.

Todos los detenidos durante los días 9 y 10 de diciembre han sido ya liberados, según los reportes recibidos por ambas agrupaciones. Sánchez explicó que además de las retenciones domiciliarias sin respaldo jurídico y los arrestos se desató una “ola de brutalidad con respaldo gubernamental” que tuvo como principal objetivo el grupo cívico de las Damas de Blanco en plena vía pública los citados días.

“Contra las Damas de Blanco se lanzó una turba, donde podían identificarse incluso algunos guardias de prisión vestidos de civil y entrenados en golpear”, manifestó Sánchez. “Ha sido el mayor embate gubernamental desde la fundación de la agrupación [en el 2003], con violencia verbal y física descontrolada”.

Según los testimonios recogidos por la Comisión, de las 39 mujeres de presos políticos que marcharon por las calles de Centro Habana el pasado viernes, 30 recibieron agresiones físicas como patadas, empujones, jalones de pelo o golpes en el rostro. A una de ellas le rompieron los espejuelos de un manotazo en plena cara.

“Aquí estoy componiéndome todavía de los machucones y los golpes que recibí por parte del ‘pueblo enardecido’, que es como el gobierno llama a las turbas que él mismo organiza y azuza”, comentó Julia Núñez, integrante de las Damas de Blanco y esposa del prisionero político Adolfo Fernández Saínz, condenado a 15 años.

Núnez figuró entre el grupo de mujeres que marchó por las calles de La Habana para reclamar la libertad de los presos políticos y apertura democrática en el país. La manifestación del pasado viernes fue reprimida airadamente por más de 400 personas, que fueron movilizadas en ómnibus estatales.

En una decisión inusual, la televisión cubana transmitió el pasado sábado imágenes de la embestida contra las Damas de Blanco, presentándola como una espontánea respuesta popular ante “manifestantes contrarrevolucionarias”. El noticiero estelar de esa noche incluyó fotos de cuatro diplomáticos que asistieron como observadores a los actos conmemorativos convocados por la disidencia en el Parque Villalón, en el El Vedado, y el Museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial, en La Habana.

“Yo iba al final del grupo y me empujaron, me dieron varios jalones de pelo y patadas”, relató Núñez. “De todas las acciones organizadas contra nosotras, nunca he visto gente con un lenguaje tan vulgar y con expresiones de tanta bajeza y descontrol”.

Policías custodiaron la marcha de las Damas de Blanco a su regreso desde el Museo de la Revolución hasta una vivienda en la calle Neptuno, en el municipio Centro Habana. El tránsito fue cerrado en la zona durante las horas en que transcurrió la manifestación.

“El gobierno ha perdido la cordura y ha vuelto a las palizas en plena vía pública”, acotó González Leiva. “No quiere que la gente camine por las calles, porque el descontento nacional podría llevar a caminar a media Habana y sería el fin del régimen totalitario”.

González Leiva comentó que en las últimas semanas se aprecia un despliegue de agentes y carros patrulleros en las intersecciones de las principales vías de tránsito y carreteras interprovinciales. Agregó que su organización tiene testimonios de al menos cinco personas que han sido inyectadas en los glúteos mientras participaban en manifestaciones de oposición.

“Las inyecciones producen mareos y náuseas a las personas, esto es sencillamente algo nuevo en la represión gubernamental”, enfatizó el abogado.

Sánchez opinó que las más recientes acciones gubernamentales son la culminación de una escalada represiva en espiral desde el pasado 6 de noviembre, cuando la conocida bloguera Yoani Sánchez y varios de sus colegas fueron interceptados en la vía pública por agentes de la Seguridad del Estado para impedirles participar en una manifestación juvenil en el barrio habanero de El Vedado. Sánchez fue víctima de una brutal paliza.

Días después, su esposo, el periodista Reynaldo Escobar, fue rodeado e insultado por manifestantes progubernamentales cuando trataba de protestar públicamente por el incidente ocurrido a la bloguera.

“El gobierno está mostrando mucha crispación”, expresó Elizardo Sánchez. “Ha sido capaz de transportar a estas brigadas parapoliciales para agredir a pacíficas manifestantes, porque generalmente los vecinos de esos barrios no participan en actos de repudio. Esto es violencia planificada que responde al empeoramiento de la situación en el país y las consecuencias pueden ser muy peligrosas”.