“De los comunistas no espero nada”

consejo_relatores_derechos_humanosEntrevista a Rigoberto Zamora, preso político, por: Tania Maceda-Cubanet

Rigoberto Zamora tiene 49 años. Cumple una sanción de dos años de cárcel impuesta en enero de 2008 por gritar en la vía pública consignas contra las elecciones organizadas por el gobierno. Pertenece al Consejo de Relatores de Derechos Humanos y al Movimiento Jóvenes de Bayamo. Su estado de salud es delicado.

Desde la prisión de máxima severidad Las Mangas, en la provincia Granma, Zamora Rodríguez concedió esta entrevista vía telefónica.

Tania Maceda: ¿Cómo va su salud?

Rigoberto Zamora: He estado muy mal. Los militares me pusieron una inyección el 27 de febrero de 2008 porque tenía un fuerte dolor de muelas. A partir de entonces padezco de sangramiento intestinal. Estuve 5 días sin caminar, con los glúteos inflamados y una pierna tumbada. Me comenzaron a aparecer cosas que antes no tenía, pues siempre he sido un hombre saludable. Ahora me duelen los huesos y la cabeza, he perdido casi toda la visión, la presión arterial se me descontroló y sufrí terribles dolores abdominales durante los 18 días siguientes a la inyección. Me puse tan mal que los oficiales de Seguridad del Estado se vieron obligados a ingresarme en el hospital de la prisión.

TM: ¿De qué era la inyección?

RZ: La enfermera dijo que era duralgina.

TM: ¿Cuál es la causa del sangramiento intestinal?

RZ: Eso no lo sé. Me han hecho análisis, pruebas y placas de todo tipo, pero los oficiales y médicos dicen que no arrojan ningún resultado. Yo no padezco de hemorroides.

TM: ¿Quién orientó ponerle la inyección?

RZ: ¡Imagínese! Estuve 19 días rabiando, con fuertes dolores, quejándome, exigiendo asistencia médica y nada; por fin un guardia se compadeció y me llevó a la enfermería. Me inyectó la enfermera.

TM: ¿Considera que esta inyección dañó su salud de manera intencionada y que esto fue orientado por la Seguridad del Estado?

RZ: Puede ser. De los comunistas no espero nada.