Tesis de defensa del abogado de Pánfilo coincide con declaraciones de disidentes

panfiloRichard Roselló, Periodista Independiente

www.miscelaneasdecuba.net .- Bruno Orestes Pérez Moya, el abogado defensor de Juan Carlos González Marco, alias Pánfilo, coincide con fuentes disidentes que el acusado debe ser liberado e internársele en un centro especializado de salud (por supuesto alcoholismo), no en una prisión del Ministerio del Interior, MININT.

Gonzáles Marco se encuentra cumpliendo una sanción de dos años de cárcel en una prisión en la capital. Fue sancionado por un tribunal municipal el 12 de agosto acusándole de no poseer un vínculo laboral y ser persona peligrosa por su condición de narcomanía y dipsomanía.

La declaración de la defensa contrasta con el pronunciamiento que hiciera el disidente Elizardo Sánchez Santa Cruz, vocero de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, a raíz de la detención de Pánfilo el 4 de agosto. “Pánfilo no debiera estar en una prisión de máxima seguridad, sino en un centro de asistencia medica civil”.

Para conformidad de las partes, el Gobierno de La Habana con lo único que ha cumplido, es el trasládalo de Marco para una prisión de menor rigor, ocupándolo en trabajos de pintura en construcciones.

El jurista también abogó porque su defendido “sea enviado a un Centro Hospitalario y sea sometido a observación médica”, según el informe final de apelación ante el juicio, el pasado jueves 10 de septiembre, en el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana.

Sin embargo, el caso de Pánfilo motiva una amplia repercusión internacional al conocerse la ratificación de sentencia luego de escucharse el fallo del Tribunal y dejar “sin lugar” o efecto la medida solicitada por su abogado, en el juicio de apelación celebrado la semana anterior.

Para la CCDHRN solo queda continuar la batalla de pronunciarse por la liberación de Pánfilo al no cometer delito alguno. Pánfilo quien se dio a conocer ante el mundo tras un video transmitido vía Internet a fines de julio pidiendo “comida” en Cuba y a escasos metros de su casa en el Vedado, obligó a las autoridades policiales a tomar fuertes medidas contra el declarante, llevándolo a una prisión.

Dado su afirmación y condiciendo con la falta de libertades de expresión en la isla así como la forma de represalia orquestada por la policía política cubana, Marco ha sido considerado por la Comisión como un caso de prisionero por motivos políticos. Si bien todo trascurre en la medida que Amnistía Internacional reúne información y criterios por adjudicarle la posible condición de prisionero de conciencia.

La noticia es alentadora.  Siempre y en cuando, consideren que otros presos políticos cubanos que purgan largas condenas en prisiones dentro de la isla obtengan ese merecido calificativo.